¿Qué pueden comer los niños cuando están enfermos?
Puede que justo ahora tengas a tu peque en el sofá con la nariz roja, el termómetro en la mano y pocas ganas de comer.
Cuando los niños enferman de resfriado o gripe, su sistema inmunológico se pone en marcha, generando inflamación, fiebre y malestar general.
Y es normal que su apetito disminuya, ¿te suena?
Pero, aunque no coman mucho, hay formas de ayudarles con una buena hidratación y ciertos nutrientes que favorecen su recuperación.
Escucha a tu peque y prioriza la hidratación
La fiebre y la congestión pueden deshidratar rápidamente a los niños, agravando los síntomas y retrasando la recuperación. Por eso, es fundamental que beban líquidos constantemente, aunque no tengan sed. Puedes ayudarles ofreciendo pequeños sorbitos con frecuencia. Algunas opciones adecuadas para ellos son:
- Agua (si es difícil, prueba con un vasito con pajita o en su taza favorita).
- Caldos caseros (suaves y templados, como un caldito de pollo con verduras).
- Sueros caseros (agua con zumo de limón y una pizca de sal, para reponer electrolitos).
Evita bebidas azucaradas o con gas, ya que pueden irritar la garganta y empeorar la inflamación.
Los nutrientes clave para reforzar sus defensas
No hay alimentos milagrosos, pero algunos nutrientes ayudan al sistema inmunológico de los niños a hacer su trabajo:
- Vitamina C: Refuerza la producción de glóbulos blancos. Se encuentra en naranjas, mandarinas, kiwi, fresas, pimiento y brócoli. Puedes ofrecer una ensalada de frutas o un batido casero.
- Zinc: Mejora la respuesta inmune. Podrás encontrarlo en frutos secos, semillas, pollo y legumbres. Un hummus casero con palitos de zanahoria es una buena opción. REcuerda que frutos secos hasta los 5 años triturados o en forma de crema para evitar atragantamiento y brocoaspiración.
- Alimentos con proteínas de mayor calidad: Favorecen la regeneración celular y la producción de anticuerpos. Por ejemplo pollo, pescado, huevos, legumbres y lácteos fermentados.
- Probióticos: Mantienen una microbiota intestinal sana, clave para la inmunidad. Se encuentran en yogur natural sin azúcar y chucrut.
- Antioxidantes: Reducen la inflamación y protegen las células del daño oxidativo. Presente en frutas y verduras de colores intensos como zanahorias, espinacas y arándanos.
Entrevista en la televisión 7 Región de Murcia
Comidas reconfortantes y fáciles de digerir
Si tu hijo no tiene mucho apetito, es importante ofrecerle comidas ligeras, fáciles de digerir e hidratantes. Algunas ideas son:
- Sopas y caldos: Aportan hidratación y electrolitos. Un clásico es la sopa de pollo con fideos. Recuerda que en general las sopas siempre os digo que sean espesitas, pero ahora tranquilas.
- Cremas de verduras: Son nutritivas y suaves. Puedes añadirles pollo o legumbres para sumar proteínas. O frutos secos triturados.
- Batidos caseros: Mezcla yogur natural, plátano, frutos secos triturados o crema de frutos secos.
- Galletas de avena y plátano: Caseras y blanditas, perfectas si tienen poco apetito. Y le apetecen.
- Purés y compotas: Manzana y pera cocida ayudan a calmar la garganta y aportan energía sin forzar el sistema digestivo. ¿Las ha probado?
Unos días comiendo menos por enfermedad es normal. Pero si esta preocupación aparece incluso cuando tu peque está bien, puedes orientarte con mi test gratuito de 3 minutos. Hacer el test .
Mitos y errores comunes en la alimentación infantil durante la enfermedad
❌ «Hay que obligarles a comer para que se recuperen rápido.» No es necesario presionarles a comer si no tienen hambre. Su cuerpo sabe cuándo necesita energía. Respeta su apetito y prioriza la hidratación.
❌ «El zumo de naranja les curará más rápido.» La vitamina C ayuda, pero no es una solución instantánea. Además, el zumo sin pulpa tiene mucho azúcar y menos fibra, así que mejor ofrecer la fruta entera.
Cuando los niños están enfermos, lo más importante es que descansen, se hidraten bien y coman lo que puedan sin forzarles. Una alimentación equilibrada con vitaminas, minerales y antioxidantes es su mejor aliada para recuperarse más rápido y volver a jugar felices. Y recuerda, si los síntomas persisten o empeoran, consulta con su pediatra.
¿Y si cuando está sano también come muy poco?
Cuando un niño está malito come peor, y es normal.
Pero si notas que incluso sano come muy poco o muy limitado, puede haber algo más. Mi test de 3 minutos te orienta sobre en qué punto está la alimentación de tu peque y por dónde empezar.
HACER EL TEST · 3 MINUTOSSi te ha venido bien esta lectura, dímelo en comentarios.
Un abrazo apretao y un beso chillao
A disFRUTAr.
Rebeca
