¿Has sentido ese nudo en el estómago cuando te han dicho que la graduación de infantil lleva convite? ¿O cuando el último día de cole tiene merienda compartida y tú ya sabes lo que va a pasar?
No es que no lo quieras celebrar. Es que saber que habrá una mesa llena de cosas que tu hijo no va a tocar... activa algo dentro de ti que ya conoces demasiado bien.
Ese nudo tiene nombre. Se llama anticipación. Te abrazo porque comprendo lo que se siente. Por eso, hoy quiero hablar de él.
El final de curso es mucho más que el último día
Para ti, el final de curso puede significar descanso, vacaciones, tiempo con tu hijo. Para él, significa que todo lo que conoce: los horarios, el comedor, la seño, los compañeros de siempre, desaparece de golpe.
Y eso, para un niño que rechaza probar alimentos nuevo o tiene selectividad alimentaria, es mucho más de lo que parece.
La rutina no es un capricho. Es su sistema de seguridad para él.
El comedor escolar, aunque a veces lo maldigamos, tiene algo que en casa cuesta mucho conseguir: es un entorno neutro. Sin la historia acumulada. Sin tus ojos encima. Sin el peso emocional de cien comidas anteriores.
Muchos niños comen mejor en el cole que en casa. Y las familias me lo cuentan con esa mezcla tan particular de alivio y de dolor.
"¿Por qué conmigo no?" — Lo que me dice una madre cada semana
Porque contigo hay más historia. Más amor también, claro. Pero más tensión acumulada. Más miedo al conflicto de los dos lados. Eso no significa que lo hayas hecho mal. Significa que en casa hay que trabajar el ambiente tanto como el menú.Y algo que NADIE te dice, contigo tu hijo puede expresarse como es.
La graduación y el tupper: hagamos las paces de una vez
El tupper en la graduación no es una derrota. Es una herramienta inteligente HOY.
Llevar el tupper a la graduación no es una derrota. Lo digo así, sin rodeos, porque sé que muchas madres y padres llegan a ese momento con vergüenza. Con la sensación de que deberían haberlo resuelto ya.
Llevar algo que tu hijo acepta a un evento social es una herramienta inteligente. No una rendición.
La condición es que vaya junto a la mesa. No en un rincón aparte. Entre los demás alimentos, aunque no los toque. Porque la exposición sigue ocurriendo aunque no haya ingesta. Un niño que ve una mesa con fresas, croquetas y sandía, aunque no pruebe nada, está recibiendo información sensorial. Su cerebro está procesando. Está familiarizándose.
Y eso vale. Aunque no lo parezca.
⚠️ Cuándo merece la pena buscar orientación profesional: Si tu hijo lleva meses con un repertorio de alimentos que se reduce y no se recupera. Si las comidas generan un nivel de angustia familiar muy alto de forma sostenida. Si el rechazo va acompañado de reacciones muy intensas, como llanto, arcadas, vómito. Si sientes que ya has probado de todo y nada cambia. Eso no es un problema de actitud: merece una mirada especializada. Y si la única solución que ves es llevarte el tupper a todos lados, busca ayuda por tu peque y por vosotros.
Tres cosas que puedes hacer esta semana
Antes de cualquier celebración de fin de curso, preparad juntos una bolsita con dos o tres alimentos que tu hijo acepta con seguridad. No para sustituir lo que hay para que tenga un ancla. Y que él sepa que la lleva. Ese detalle solo ya reduce muchísimo la ansiedad antes de llegar.
Antes de la graduación o del convite, habla con tu hijo de lo que va a haber. No para prepararle para que coma, para que no le pille por sorpresa. "Habrá muchas cosas. Tú comes lo que quieras. Si no te apetece nada, tenemos tu bolsita." Una frase así puede cambiar completamente cómo llega al evento. Os recuerdo que tal vez, lo lees y te llama la atención, estas son recomendaciones generales, en cada caso ayudamos a buscar su mejor alternativa. Es que hay niños con los que trabajo, que no llevan la bolsita que os comento.
El verano no es el momento de incluir diez alimentos nuevos de golpe. Ofrecer siempre. Es el momento de consolidar el ambiente. De que la mesa sea un lugar tranquilo. Si conseguís eso este verano, habréis avanzado más que con cualquier estrategia de incluir alimentos nuevos.
Si quieres profundizar en cómo gestionar la alimentación cuando cambia la rutina, te dejo aquí un artículo que te puede ayudar mucho: Soluciones a los 5 problemas comunes de la alimentación infantil en vacaciones.
¿Y si el verano puede ser diferente?
Sé que ahora mismo puede parecer que el verano es un problema más. Más comidas en casa. Más improvisación. Más momentos donde tu hijo va a rechazar lo que hay.
Pero también puede ser una oportunidad. Más tiempo. Menos prisa. Posibilidad de cocinar juntos, de ir al mercado, de explorar sin el reloj del cole encima.
El verano puede ser el mejor momento del año para avanzar. Si se gestiona bien. Y para gestionarlo bien, lo primero es entender dónde estáis.
Preguntas frecuentes
¿En qué punto está tu hijo con la alimentación?
El primer paso es siempre el mismo: entender qué está pasando.
Por qué rechaza lo que rechaza. Qué necesita realmente.
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Un abrazo apretao y un beso chillao,
Rebeca
Vamos acompañadas, que es mejor 🍅
