Mi hijo solo come si le doy yo: cómo darle autonomía

Ayudar no siempre significa hacerlo por él.

Coges la cuchara. Él abre la boca. Lleváis así meses, quizá años. Y por fuera todos te dicen «este niño ya debería comer solito», pero tú sabes que, si no le das tú, no come. O come muchísimo menos. Así que para qué cambiarlo, sigues dándole. Y por dentro te preguntas si lo haces bien o no ¡pero es que si no, no come!

¿Te suena?

Pues por eso he escrito esto para ti.

Que tu hijo coma mejor si le das tú no te convierte en una madre que «lo sobreprotege». En su momento fue lo que necesitaba, y dárselo fue cuidarlo. La pregunta no es si estuvo mal. Es si, quizá, ya está listo para un cambio que le ayude a él. Y eso, tranquila, se puede acompañar.

Cuándo tu ayuda acompaña y cuándo mantiene la dependencia

Esto es clave, y poca gente veo que lo sabe: darle de comer no es bueno ni malo en sí. Depende de si tu ayuda colabora mientras aprende… o le impide descubrir que ya puede.

Piensa en cuando aprendió a ir en bici. Al principio sujetabas el sillín porque sin ti, se caía y le daba miedo. Tu mano era necesaria. Pero llega un momento en que, si sigues sujetando siempre, nunca descubrirás si ya se mantiene en equilibrio solo. Hay que aflojar la mano un poco, solo un poco, para averiguarlo. Sin soltarle del todo, pero sin agarrar tan fuerte.

Pues con la comida es igual. En algún momento tu mano fue imprescindible. La pregunta de hoy es si sigues sujetando el sillín por costumbre, por prisa… o por miedo a que se caiga.

¿Por qué mi hijo solo come si le doy yo?

Respuesta rápida

Puede ser porque aún le cuesta manejar los cubiertos, porque está cansado y busca mimo, o simplemente porque se ha vuelto la costumbre. Y muchas veces se mantiene por un motivo nuestro: le damos de comer por miedo a que solo coma menos. Distinguir cuál es su caso es el primer paso. Y un extra que a veces no vemos: ¡porque coma más rápido!

Niño pequeño oliendo una fresa antes de probarla

Vamos a mirar los motivos, que no todos piden lo mismo:

Aún le falta destreza. Si de verdad no puede con el cubierto, pinchar o llevarse la comida a la boca sin que acabe en el suelo, tu ayuda es un andamio: le sostiene mientras aprende. Aquí no hay que soltar de golpe, hay que entrenar la habilidad (el movimiento libre también entrena el comer).

Los cubiertos no le ayudan. A veces el problema es la herramienta: cubiertos grandes, resbaladizos o poco adecuados a su mano. O que nunca ha tenido la oportunidad de practicar porque siempre se lo hemos dado nosotros.

Está cansado. Al final del día muchos niños «se hacen pequeños» y piden que les den. Es normal, y darle de vez en cuando un día de lo que anda flojito, no pasa nada. Ojo solo si es el modo único para que coma siempre, entonces hablemos.

Se ha vuelto la costumbre. Es más rápido, más limpio y hay menos pelea si le damos nosotros. Muy humano, que conste. Pero cómodo para hoy no siempre es bueno para su aprendizaje, y genera más problemas a la larga. Lo veo por experiencia en más de 20 años en consulta.

Y el grande, el que duele: tu miedo a que coma menos. Este es el que casi siempre mantiene la dependencia de darle de comer. Le damos porque, si le dejamos, come menos… y como come menos, seguimos dándole. Y así el círculo no se rompe nunca. Aquí ayuda mucho confiar en su autorregulación.

Activando el traductor de madre y padre agotados: a veces no es que él no pueda comer solo. Es que nosotros no soltamos el sillín por miedo a la caída.

¿Cómo consigo que mi hijo coma solo?

Respuesta rápida

Poco a poco y sin cambios bruscos de un día para otro. Dale su propio cubierto, deja que empiece él, con naturalidad, ayúdale a terminar, ofrece comida más fácil de coger y tolera el posible desastre del día. Y acepta que al principio quizá coma un poco menos: ese pequeño bajón es normal mientras aprende. No es abandonarlo, es acompañarlo mientras suelta tu mano. Primero mentalidad y luego habilidad.

Niño pequeño comiendo solo con su cuchara, con algo de desorden en la mesa

Por dónde empezar, sin prisa

1
Que empiece él, y tú terminas

Deja que dé los primeros bocados solo, y ayúdale al final si se cansa. Al revés de como solemos hacerlo.

2
Dale su propio cubierto

Una cuchara para él aunque tú tengas otra. Que practique mientras le acompañas.

3
Ofrece cosas fáciles de coger

Trozos que pueda pinchar o agarrar con la mano. La autonomía entra antes por lo que se coge con los dedos (comer con las manos también es aprender).

4
Tolera el desastre

Comer solo es mancharse. El suelo lleno de restos de comida de hoy, prometido, es la autonomía de mañana. Ropa vieja y cómoda y fregona para el final.

5
Déjale participar antes de la comida

Que ayude a preparar, a poner la mesa, a servir. Sentirse capaz fuera del plato le anima dentro (los niños comen mejor cuando participan).

Alimentos seguros y fáciles de coger con las manos para un niño pequeño

Y el paso más difícil, el de aflojar la mano de la bici: acepta que los primeros días quizá coma un poco menos. Es normal. Está aprendiendo a hacerlo solo, y eso al principio cunde menos. Ese pequeño bajón temporal es justo el precio de descubrir que sí puede. Si te agobias y vuelves corriendo a darle tú, nunca lo averiguaréis (cuidado con que la tensión no se coma la comida).

Autonomía no es «búscate la vida, baby»

Tuve que poner esa frase jajajaj «búscate la vida, baby» jajaja porque es que me lo han dicho en más de una ocasión en consulta las madres. Lo de baby ha sido aportación mía jajaja.

Quiero que sepas que el aprendizaje es muy importante, porque se malinterpreta.

Fomentar la autonomía no es soltar de golpe con un «ya eres mayor, apáñate». Eso no es autonomía: es abandono, y asusta.

Madre acompaña a su hijo en la mesa sin presión mientras aprende a comer solo

Autonomía es lo contrario: es estar ahí, cerquita, mientras él aprende a hacerlo solo. Es aflojar la mano del sillín, no quitarla. Sigues al lado, listo para sostener si hace falta, pero dándole el espacio para que descubra que puede. Ser guía.

Tu ayuda no desaparece, en serio, lo que pasa es que cambia de forma. Como la goma de una camiseta que ya no aprieta igual pero sigue cumpliendo su función: sostiene distinto, más suave, pero sostiene. Sigues sujetando a tu hijo… solo que de otra manera.

¿Cuándo conviene consultar?

⚠️ Conviene mirarlo con calma junto a una profesional si:

  • Le cuesta muchísimo manejar la comida en la boca o los cubiertos para su edad, con arcadas o atragantamientos.
  • Solo come cantidades muy pequeñas o una lista muy corta, y no mejora.
  • Se le estanca el peso o la talla, o lo notas sin energía.
  • Cada comida se vive con angustia intensa en casa.
  • Solo come si le das tú, pese a intentar cambiarlo.

Si te reconoces aquí, no es para alarmarte, pero sí para acompañarlo bien. Pedir ayuda a tiempo es de madres que lo están haciendo bien, no al revés.

Suelta el sillín, no a tu hijo

Que tu hijo coma solo si le das tú no dice nada malo de ti. Dice que tu mano ha sido para él el apoyo y el equilibrio hasta ahora. Y que quizá ya es momento de aflojarla 😉 un poquito, sin soltarla, con la idea de descubrir juntos hasta dónde llega él.

Con paciencia, sin prisa, tolerando algún enfado o frustración de ambos. Porque comer es mucho más que comida: también es aprender, poco a poco, a poder solo.

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Preguntas frecuentes

No hay una edad exacta ni un examen que pasar. Muchos niños empiezan a llevarse comida a la boca con las manos alrededor del año, y a manejar la cuchara entre el año y medio y los tres años, ya cada uno a su ritmo come solo. Más que la edad, mira si le has dado la oportunidad de practicar.
Sí, y es temporal. Al principio comer solo le cunde menos porque está aprendiendo a manejar el cubierto y la comida. Ese pequeño bajón de cantidad es el precio de descubrir que puede. Suele recuperarse solo en unos días, sin necesidad de volver corriendo a darle tú. Confía en ambos.
Poco a poco y sin hacerlo de golpe. Deja que empiece él los primeros bocados y termina tú si se cansa, dale su propia cuchara, ofrece cosas fáciles de coger y tolera el desastre. Es acompañarle mientras suelta tu mano, no dejarle solo. Admite que puede haber enfados, es normal.
No es bueno ni malo en sí. Depende de si tu ayuda colabora a que aprenda o le impide descubrir que ya puede él solo. Darle en un día cansado no pasa nada; el problema es solo cuando es el único modo de que coma ahora.
Suele ser cansancio, costumbre o búsqueda de mimo. Puedes ofrecer un rato de compañía sin sustituirle: que empiece él y le acompañas, o le das algún bocado mientras el resto lo hace solo. Acompañas distinto, sin retirar del todo la autonomía que ya tiene.
Si le cuesta muchísimo manejar la comida o los cubiertos para su edad, con arcadas o atragantamientos; si solo come cantidades muy pequeñas o una lista muy corta y no mejora; si se le estanca el peso o la talla; o si cada comida se vive con angustia intensa en casa.

Estoy al otro lado.

Un abrazo apretao y un beso chillao,

Rebeca Pastor, dietista-nutricionista infantil de My Personal Food

Rebeca

Soy Rebeca Pastor, dietista-nutricionista infantil colegiada (MU00043) y autora de «¡ESO NO ME GUTA! 30 Claves para que tu hijo se atreva a probar nuevos alimentos». Y del cuento «Mi armario se ha vuelto loco. Aprende a disfrutar con la comida». Llevo más de 20 años acompañando a familias justo donde tú estás.

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